lunes, 10 de mayo de 2010

MAYO 10. CASEY STATION


MENSAJES DESDE LA CASEY STATION
(por Lila dit ça)

La Casey Station se sitúa en las coordenadas 66º17' S 110º31' E, en el Polo Sur, en un lugar donde se alcanzan temperaturas de 40 grados bajo cero y vientos de 170 Km por hora.

Y justo allí, en una estación de estudios metereológicos, un investigador se queda atrapado por una extraña razón. Aislado del mundo, en un lugar hostil, a miles de kilómetros de cualquier contacto humano y sin ningún tipo de comunicación, ni avances tecnológicos, sabe que la muerte aguarda a su lado, no sabe cuanto durará, pero sí sabe las coordenadas exactas de su muerte. Ante esta situación la idea de dejar una huella de su paso por el mundo se materializa en una grabadora analógica donde graba cinco mensajes que hemos intentado transformar en música.

Mensajes desde la Casey Station habla del aislamiento, del aislamiento del investigador en el polo sur y del aislamiento de cualquiera ante una mala situación, el aislamiento de los mendigos que nos rodean, y de los locos que encerramos, y de los vecinos que entre jornada y jornada de trabajo tan sólo lloran a solas. Mensajes desde la Casey Station habla de los mensajes en si mismos, del mensaje que debemos dejar al mundo. Sea el que sea y cada uno el suyo si tenemos un mensaje que dar cualquier situación cobra sentido, hasta la misma muerte.

Este trabajo consta de cinco mensajes con sus cinco piezas musicales, este mes presentamos el primero de ellos


mensaje: "66º17' S. 110º 31' E."
pieza: las coordenadas

CASEY STATION
66º 17' S. 110º 31' E.
Aquí estoy, en las coordenadas exactas. Aislado. Donde la inercia duele y todo es tan descomunal que ni se acerca ni se aleja. Siempre está en la inmediatez, aquí, en las coordenadas exactas.
Aquí, en las coordenadas exactas, he dejado de distinguir entre el sueño y el hielo, entre el miedo y el olvido, entre el frío y la muerte. Hablo, grito, me río con el eco para engañar al silencio.
Aquí, en las coordenadas exactas, no hay barro ni humedad. Ni siquiera noche. Para qué.
Para qué la sangre aquí, en las coordenadas exactas.
Aquí estoy, en las coordenadas exactas. Aquí he descubierto que el tiempo es áspero, que se ha quedado atascado entre el pasado y el futuro, cubierto por una capa de escarcha.
Aquí, en las coordenadas exactas, las sombras son tan espesas que han dejado de existir, nadie las mira. Han optado por difuminarse en la bruma y entre el resto de nada.
Aquí, en las coordenadas exactas, no hay tristeza ni teorías. Ni siquiera angustia. Para qué.
Para qué las palabras aquí, en las coordenadas exactas.
Para qué el llanto.