
AQUI, EL MAR
(por Fer Lima)
Aquí no había ya más que buen tiempo, sin motivos para la sonrisa. Sólo el sol por las mañanas, por lo que el mar se fue a otros lugares, con actitud distante y presentando, incluso, una factura a la que había descontado el IRPF y sumado el IVA.
No digo que nos tuviera que prestar atenciones - aquí se le ha hecho trabajar de día y de noche-, pero nos dejó con la entraña encogida, después de tantos años, aquí, el mar.
Nos quedamos secos, a pesar de la lluvia ocasional.
Como despedida, un poema:
“El mar también elige
puertos donde reír
como los marineros.”
Que ni siquiera era suyo, que era de otro.