jueves 11 de febrero de 2010

YO CONTRA EL MUNDO (feb10)


SIN HONOR
(por Eva Ortiz)

Hay dos cosas que no soporto en esta vida: la gente que no tiene sangre en las venas y los que quieren tener hijos para no quedarse solos, a los últimos les contaría una divertida y entrañable anécdota: El otro día iba yo en el autobús nº 3 de camino a casa. Delante de mí estaba sentado una especie de humano de unos quince años con colega adjunto, al que le contaba el apasionante y sintomático relato de cómo le habían expulsado del colegio/ instituto por tirarle una tiza a la cabeza a su profesora de Matemáticas. Sin contar la expresión oral del chaval (que por sí sola era para tirarle de cabeza por la ventanilla y pasarle un tráiler por encima), tan entrañable relato me hizo dejar de pensar en mis cosas para prestarle toda la atención posible. El muy idiota estaba como unas castañuelas porque no iba tener que ir a clase en una semana, y además se había ganado el respeto de sus compañeros por el valiente acto en sí, a saber: lanzar un objeto con toda su mala leche por la espalda y a traición. Pues muy bien chaval. Así se hace. Bajé del autobús una parada antes de la que me correspondía porque de lo único que tenía ganas era de decirle que definitivamente dejara los estudios. ¿De qué le va a servir la ESO a un espécimen que se pasa la clase de mates tirando tizas al personal?, ¿por qué mis impuestos van a parar a intentar formar intelectualmente a ese proto organismo?. Y no es un caso aislado, ojalá. Los mismos padres, pedagogos, y demás profesionales de la educación piensan que estas generaciones son así porque lo han tenido todo. No les ha faltado de nada. Pero es mentira. Lo que les falta es honor. Y amor propio. El sentido del ridículo lo vamos a dejar a un lado (porque aquí el lanzatizas llevaba unas mechas rubias cuanto menos impactantes) finalmente, todos hemos sido adolescentes (y alguno en los ochenta...) Y yo digo, ante esta situación...¿no es preferible quedarse solo?