LUZ (I)
(por Fer Lima)
En la ventana había quedado una ranura abierta. Entraba una brizna de sol y ella, dejando de prestar atención a los juguetes por un momento, se quedó mirando, ensimismada. En el rayo de luz flotaban sin rumbo cientos de motas de polvo
- ¿Qué son esas cosas, papá?
Qué cosas, le pregunté curioso.
- Esas cosas que hay en la luz.
Me costaba entender, así que me levanté y me puse a su lado, desde donde, ahora sí, podía ver mucho mejor el rayo de sol y las motas de polvo que flotaban. Entonces comprendí.
Son los señores de la luz, le dije. Ella abrió aún más sus ojos verdes e inmediatamente quiso atrapar alguna de esas partículas que se movían inquietas en el aire.
Espera, no los molestes, le avisé. A los señores de la luz no les gusta que les interrumpan cuando están viajando. ¿No ves que cuando acercas la mano se mueven mucho más rápido?
- ¡Es verdad!
Y se alejó un poco. Entonces las motas de polvo recuperaron la calma y continuaron su tranquilo deambular por la habitación.
- ¿Y a dónde van los señores de la luz, papá?
Si quieres les preguntamos, propuse.